MANTENIMIENTO DE CATENARIA

Con el paso el tiempo he llegado a apreciar algunos detalles que hacen más agradable o atractiva una maqueta. Sin llegar a convertirlas en Belenes Napolitanos, a veces algún elemento curioso contribuye a ese efecto. Respetando todas las opiniones, considero que todas esas peculiaridades deben estar relacionadas con el mundo ferroviario que crea la maqueta y, a mi modo de ver,  sobran todas esas escenas que muchas veces encontramos en el modelismo y que, poco o nada, aportan al concepto que se ha desarrollado.

El mantenimiento de la catenaria es algo normal en vías electrificadas. Sin embargo, no ha sido frecuente que los fabricantes se decidieran a incluir en sus catálogos los modelos correspondientes a esa actividad hasta hace relativamente poco. Aún así, todo este asunto de maquinaria auxiliar de mantenimiento se queda reducido a las épocas más modernas, no existiendo prácticamente modelos de las épocas II y III.

Aprovechando el automotor torre de mantenimiento de la DRG que ha puesto a la venta Liliput-Bachmann, me he entretenido en construir, más mal que bien, un vagón bobinador acorde con la época partiendo de la escasa documentación de la que he dispuesto. Como comentaba anteriormente sobre los modelos, también es posible disponer  de suficiente documentación real de material moderno, pero no tanto de época II. 

En unas dudosas fotografías y alguna película de los años cuarenta del pasado siglo, he podido intuir algo parecido a mi artilugio. Un marco elevado para que pueda colocarse el cable y unas bobinas que lo suministran. En un caso en línea y en otro en paralelo. Me he decidido por esta última composición.

Utilizando unos perfiles de latón, un poco de plasticard, unas bobinas retocadas y algún elemento más del cajón de sastre, he montado este tingladillo para el vagón bobinador en un pis pas.

Por si acaso, todo este invento se puede extraer sin ningún problema, ya que forma un pack que encaja perfectamente en la caja de la vagoneta. 

He pensado que, a lo mejor, es preferible volver a disponer de ella vacía por si puedo conseguir, con más información, mejorar el modelo. Con la que tenía, tampoco podía pretender mucho más. 

Espero que me disculpen los expertos modelistas, pero es lo que hay. 

Me he entretenido, me sirve para unas fotos simpáticas, no pido más. 


Por cierto, hablando de la catenaria me gustaría indicar que existen postes de época II apropiados para maquetas de la DRG. Si, en algún caso, se quisiera utilizar material de época III podría resultar aceptable que, en la realidad, en algunas líneas siguieran manteniéndose estos postes durante un cierto tiempo pero, obviamente, nunca al revés. Es una lástima que se utilicen postes que no corresponden a las épocas pudiendo disponer de ellos, porque se nota mucho y se malogra el resultado final de la maqueta.


UNA ESTACIÓN MÍNIMA: PLAYA DE VÍAS

He recibido hace unos días un e-mail de uno de mis amables seguidores en el que me pedía que le dijera cómo se me ocurrió construir mi estación de Oberbaumbach. Me ha parecido una pregunta curiosa ya que le he dedicado a esta estación varias entradas en el blog y, francamente, creo que he intentado explicar el desarrollo del concepto que me llevó tanto a su construcción, como a su explotación, en distintas entradas. Debo reconocer que me agrada mucho el resultado porque, sin ser nada excepcional, creo que está conseguido el equilibrio entre la atmósfera y el juego en un tamaño realmente pequeño. No me ha parecido  posible responder por e-mail y prefiero utilizar esta entrada para dar respuesta a su pregunta.

Ante todo reiterarme en los conceptos ya explicados en las entradas anteriores sobre Oberbaumbach. Pero posiblemente, tras leer su correo con atención, creo que usted se refiere a qué me mueve a crear un espacio determinado y no otro, y cómo me manejo en ese espacio. 

Obviamente hay que tener muy claro que tipo de estación vas a montar. La experiencia es ineludiblemente necesaria para calcular a golpe de vista lo que puede entrar, lo que no, y hasta dónde se puede forzar visualmente lo que vas a meter. No digo que no sean necesarios los planos, depende de la maqueta que se vaya a construir.

En este caso el espacio es tan pequeño que ni merece la pena perder el tiempo diseñando. Un diagrama mínimo me sirve para distribuir los espacios y las proporciones. Fui ajustando sobre la marcha.

Como en casi todo, existe un pequeño truco. Todo esto solo se puede hacer si se tienen previamente, definidos o montados, todos los elementos imprescindibles que van a formar parte de la estación. En este caso iba a reutilizar todos los edificios de la Estación de Oberbaumbach, de Vollmer que, aunque no son respetuosos con las escalas, llevan conmigo prácticamente desde el inicio de mi afición. En este caso la escala de los edificios es ligeramente inferior a 1:87, pero debido al tamaño de la superficie a utilizar no solo no se va a notar demasiado, sino que va a ser un ventaja de cara al efecto final. 

Por otra parte, siempre me gusta acometer el reto de improvisar gran parte de las maquetas. Bajo mi punto de vista el tablero vacío es como un lienzo en blanco. Lo miras, imaginas, piensas, y él te va diciendo lo que debes ir colocando, lo que se deja hacer sobre lo que yo quiero hacer. Tiras las líneas, colocas trenes, compruebas espacios, perspectivas. Es una emoción, una lucha de equilibrio entre lo deseado y lo posible. Algo maravilloso que, de vez en cuando, incluso resulta aparente. Entremos en materia.

Aunque los árboles tapan las toperas, éste es el fin de la línea. Se trata de una estación término, como ya sabemos por entradas anteriores. En la fotografía puede verse el desvío triple que he utilizado no sólo para ahorrar espacio, sino para poder dar salida a las locomotoras cuando hagan maniobras. En una maqueta de pequeñas dimensiones es importante asegurar que los movimientos de las locomotoras, de cabeza a cola o viceversa, puedan realizarse dentro del espacio visual de la estación. 

Hay que aprovechar la diagonal mayor al máximo que, en este trapezoide, es de aproximadamente 190 cm. Imprimiendo una curva muy abierta a la playa de vías en la zona de la estación y aprovechando la salida en curva, se consigue obtener el espacio suficiente para las tres vías que van a constituir el eje, dejando a ambos lados espacio para una vía de carga y otra vía de andén. El conjunto se cierra con dos desvíos curvos que conforman la vía de entrada y salida y una vía de espera necesaria para las maniobras. En el triángulo disponible al lado de la vía de andén he podido incluir un cocherón, sus servicios correspondientes y una plataforma giratoria.

En la vía principal junto al andén, pasado el desvío, queda suficiente espacio para que quepa una locomotora, al igual que en la vía central. Como he utilizado enganches Kadee para los trenes que voy a utilizar en esta parte del trazado, están colocadas varias planchas imantadas de desenganche. Es aconsejable, para este tipo de enganches, utilizar un regulador que permita la inversión de sentido inmediata en las locomotoras, sin pasar por punto muerto, ya que facilita mucho la maniobra. 


En la fotografía anterior puede observarse que únicamente existen tres vías en el haz de la estación. A cada lado queda una vía muerta. En la parte superior de la foto para dar servicio al andén, y otra, en la inferior, para el muelle de carga de troncos y otras mercancías. En el primer caso, cabe una pequeña composición local de tres o cuatro coches de dos ejes y en el segundo unas cinco plataformas de dos ejes y cuatro de bogies. Son suficientes para el tráfico que se genera.

También se puede observar que la distancia entre ejes de vía que utilizo no se ajusta a ninguna regla. Eso es algo que me parece fundamental en mis diseños, porque es el aspecto visual es el que se impone sobre todo lo demás. Para mí, lo importante es que parezca lo que es, porque de sobra sé que nunca será la realidad. Como ya he escrito en alguna ocasión, las longitudes horizontales son imposibles de trasladar a escala H0, no perdamos el tiempo en intentar algo inviable. Pensemos, algo más recomendable, en como transferir esa sensación que nos produce lo visto o recordado a nuestra maqueta. Para esa adaptación están los pequeños trucos o recursos del modelista. Vamos a ello.


Si nos fijamos, puede observarse que solo las dos vías principales han sido trazadas en paralelo. Cuando se observa desde cualquier extremo da una sensación de continuidad. La tercera vía, al colocarse más separada crea una sensación de amplitud, aunque el incremento de ancho sobre la segunda no es muy grande. Ayuda a conseguir ese efecto la inclusión de algunos elementos que van aumentado de tamaño según se llega hacia el final. Una grúa hidráulica, la caseta de pesado y finalmente el almacén con su zona de trabajo.
Pero, ¿qué ha sido lo mas definitorio para dar sensación de amplitud? Que las vías se abren en abanico. Quedan así diferenciadas las tres zonas. Estación, muelle de carga y depósito de locomotoras.


La entrada a la estación se hace por medio de un juego de agujas curvas, de gran radio, con el fin de ganar espacio pero sin forzar el alineamiento de las composiciones. Es importante mantener la elegancia de la fluidez en las vías. Los desvíos con mucho ángulo desvirtúan completamente la sensación de realidad.  En el punto más conflictivo, visualmente hablando, he situado la caseta de enclavamientos para que ayude a dividir el espacio. Antes de la primera aguja de entrada he colocado otra, en sentido contrario, que me permite disponer de una pequeña vía para completar las maniobras en la estación, maniobrar hacia el cocherón y también sirve como vía de reserva. Es ahí donde debe estar la caseta de enclavamientos para dividir el espacio entre estación y campiña. 


La entrada y salida, en curva muy abierta, por detrás de esa vía de servicio, con el fondo trasero y sin ningún edificio próximo, en un ambiente campestre ayudan a dar impresión de amplitud y distancia respecto al resto del conjunto de la maqueta. La carretera sirve de elemento de separación  y el paso a nivel, con la continuación de la carretera en proyección, cierra el conjunto. 

Antes de proceder a fijar la vía hay que comprobar las perspectivas, la continuidad y la fluidez del trazado es la que dará la verosimilitud al proyecto. Si no parece que exista un atisbo de realidad no pasará de ser un juguete. 


A todo esto hay que añadir una serie de composiciones mentales sobre varios aspectos. Por ejemplo,  las maniobras que previamente calculé para tomar las decisiones sobre longitudes de vía, o el lugar en donde voy a colocar los elementos que voy a incluir en la decoración, etc. Todas estas cuestiones, que a mí me resultan imprescindibles para diseñar una maqueta, consideraciones que me parecen oportunas, requieren un tiempo para pensar y sopesar ventajas e inconvenientes que luego se reflejarán en el producto final. 


Sobre menos de dos metros cuadrados se han construido la estación y sus dependencias. Desde la aguja de salida existe un curva abierta que ocupan unos terrenos de labor, una carretera con su paso a nivel y poco más en otros tantos metros cuadrados. Esta curva es la que conecta Oberbaumbach con el resto de la maqueta. Un aspecto importante en la distribución de vías en las estaciones es planificar las separaciones o distancias mínimas entre las zonas de actividad. Incluso en estos tamaños tan pequeños es posible diferenciarlas para no dar sensación de agobio con una concentración masiva de vías con distintas actividades. La vía de entrada con un radio muy amplio en medio del campo abierto contribuye a aumentar la sensación de distancia.

Es decir, en una superficie de tres metros de largo por un metro cuarenta de ancho, menos de cuatro metros cuadrados y medio, se puede disponer del espacio suficiente para poder realizar modelismo de atmósfera. 


La reproducción de estaciones reales es una propuesta muy interesante, pero requiere mucho espacio. La habilidad del modelista consiste, a mi entender, en reproducir una atmósfera que recuerda a la realidad aunque, como es lógico, no se pueda disponer de la superficie necesaria. Se puede recurrir a reproducir fielmente pequeñas estaciones de vía única, con un apartadero o un sobrepaso pero, desgraciadamente, ese tipo de estación no da demasiado juego. Por tanto, solamente nos queda la adaptación, o la invención, para construir nuestras estaciones. Posiblemente lo más entretenido e imaginativo de este juego.

Para finalizar, estimado seguidor, le animo a que se deje seducir por el encanto de las vías con radios amplios, desvíos largos y alineaciones abiertas. Espero haberle contestado de forma útil. Saludos.

POSTWAGEN DE LA DRG

Entre mis muchas debilidades en el ámbito del modelismo se encuentran, aparte de los furgones, los coches de correos de cualquier Administración Postal. La Deustche Reichsbahn Post, DRP, dispuso de modelos muy variados porque asumió como propios los furgones y estafetas de correos que circulaban por las diferentes compañías alemanas incorporándolos a su parque. En el proceso de modernización del parque ferroviario tras la unificación del Reich se añadieron una serie de nuevos modelos. Unos y otros se han mantenido durante muchos años, con adaptaciones y modificaciones, en las Administraciones postales de las dos Alemanias surgidas tras la IIWW .






Los fabricantes alemanes siempre han reproducido algunos de estos modelos en sus catálogos. Los que podían reutilizarse con más facilidad en cualquiera de las épocas II y III con pequeños cambios de rotulación. Pero en un momento determinado, la Deustche Post Philatelie creó una colección de estos coches encargando modelos específicos a los fabricantes alemanes, normalmente con numeración y rotulación diferente.  

Con la matrícula de la DRG existen en total, quince modelos diferentes. Algunos con varias numeraciones distintas. Los modelos de 2 y 3 ejes son los correspondientes  a las series Post- b/8,5; -b/9,7; -b/12,9; -c/10,8; -ci/8,5; -3b/10 y -3b/12,5. Los modelos de 4 ejes son Post 4-b/12; 4-b/15; 4-b/17;  4-a/21,6; 4ü-a/17; 4ü-b/20 y 4ü-a/21,6. Del Post 4-b/15 existen dos tipos distintos. 

Casi a la busca del Postwagen perdido, recurriendo en ocasiones al inefable Thomas Nosske, he ido adquiriendo aquellos modelos que me han parecido interesantes por alguna circunstancia. Aunque no me ha resultado fácil conseguirlos. Tras búsquedas infructuosas en las oficinas de correos alemanas, siguiendo otros caminos he podido dar con algunos de la DRG no tan frecuentes en los catálogos de las marcas comerciales.



Otros, en cambio, sí se encuentran con facilidad, y algunos con mucha, pues han sido reproducidos por varios fabricantes, como es el caso del siguiente modelo, que aunque parece el mismo, no lo es. Algunas versiones son fácilmente localizables, repetidas por diferentes marcas en cuatro, cinco y hasta seis veces, mientras que otros han sido de escasa tirada o, por lo menos, a mí me han resultado difíciles de encontrar.


La documentación bibliográfica es imprescindible para poder orientarse en todo este marasmo de modelos. En mis viajes suelo rebuscar en las librerías a ver qué encuentro. En una de esas ocasiones, en una Hugendubel de Berlín y editado por Transpress, conseguí una recopilación de los tipos de coches de correos de los ferrocarriles alemanes. Librito de mano interesante, por cuanto permite conocer los datos correspondientes a cada tipo de los modelos que han existido en las Administraciones ferroviarias de la DB y la DR, muchos de ellos procedentes de la DRP (Deustche Reichsbahn Post). Kleine Typenkunde deustcher Bahnpostwagen. Autores: Deppmeyer/Kirsch/Wagner, por si a alguien le interesa.


SINFONÍAS FERROVIARIAS

Mientras espero que vayan llegando los artículos que me faltan para ir completando el tercer módulo del RAW, he dedicado unos ratos a repasar las vías de la maqueta alemana que está un poco abandonada. Aprovecho el tiempo para escuchar música y me ha dado por pensar que los movimientos sinfónicos, o mejor dicho, las denominaciones de los tempos se acomodan bastante a las velocidades de nuestros trenes a escala.

Así, una arrancada iría desde un un Larghissimo, pasando por un Lento Moderato hacia un Grave, esa conjunción de lento y solemne, que anticipa un Adagio ligeramente más rápido, pero majestuoso, que permite acelerar hasta llegar al Andante. Es esa arrancada soñada, con el vapor llenando los andenes, las ruedas patinando, mientras se domina la potencia con el regulador y el tren se empieza a mover con la lentitud de un monstruo de fuerza gigantesca que acaba de despertarse. Le oímos respirar, vemos como su cuerpo desaparece entre el humo y el vapor, mientras su cola roja se va difuminando en el horizonte. ¡Ay amigos! los que no habéis visto las grandes locomotoras de vapor con sus expresos no sabéis lo que es un tren nocturno, animal maravilloso que te acoge en sus entrañas, te alimenta, te duerme con su ronroneo y te deposita en un lugar diferente después de haber desayunado. Esa perdida de velocidad hasta la parada requiere, en cambio, otro tempo. Ahora debería tratarse de un Sostenuto, Morendo y Rallentando poco a poco hasta que al final, como cualquier director de orquesta, maquinista y fogonero se asomen para recibir los aplausos de los viajeros. .

Las maniobras se incluirían en los Largos, bien sean Lento, Lento Moderato o Larghetto. Ese ir venir constante con su código de pitidos, de señales de desvíos cambiando de posición, de coches arriba y abajo, a velocidades lentas, en un baile acompasado de movimientos de los desenganchadores, desconocido para los foráneos pero atractivo para los aficionados que siguen los vaivenes con entusiasmo.


Para la marcha deberíamos recurrir a otros modos del tempo más acelerados. Podríamos decir que los trenes de cercanías se mueven entre el Andante Moderato y el Moderato. Mientras que los expresos debían incluirse en el grupo de los Allegro Vivace. Los rápidos, en un Allegro Vivace ma non tropo. Entre medias, los ómnibus, a ritmo de Allegretto, retomarían la marcha tras detenerse en cada estación de su recorrido. 


Los mercantes, a tempo Tranquilo o Affettuoso, llegarían en régimen acelerado al Allegretto como máximo, reservando a los modernos trenes de Alta Velocidad los tempos de Vivace, Vivo y Presto hasta el Allegro prestissimo con fuoco, el colmo de la velocidad.


Como se puede comprobar las posibilidades del modelismo ferroviario son infinitas. Y si se acaban, podemos acompañarlas con el Requiem de Mozart. Un musical saludo, amigos.











MENOS QUE UNA MAQUETA, MÁS QUE UN DIORAMA (9)

El tercer módulo comienza a estar listo. Colocadas las vías y el edificio principal hay que comprobar que el encaje con los otros dos es correcto. Es, posiblemente, el que más se ha retardado como consecuencia de los efectos de la pandemia y el Brexit. Me ha resultado más complicado adquirir los desvíos triples de PECO que cualquier otra cosa de los módulos anteriores, y aún me faltan un buen lote de cosas por llegar.

El edificio principal da cabida a tres vías, una con foso y dos con servicio al carro transbordador. Para ganar más espacio visual decidí retranquear la parte del foso. De esa manera además podía dar más longitud a las vías de espera a costa de incluir los dos desvíos triples medianos de PECO. Me ha resultado interesante la colocación del cartelón RAW Steinberg que está sobre las puertas. Marco y letras, una a una han sido colocadas en relieve. Hace muchos años, un grandísimo delineante me enseño a rotular con esmero. Nunca pensé que me hiciera falta, pero está claro que siempre es bueno saber de todo. Ahora me ha venido bien.

Si en el primer módulo la principal atracción eran los puentes grúa que elevaban los SVT Köln, en este tercero es el carro transbordador que permite cubrir el ciclo de mantenimiento de los VT. Como en el módulo uno, también está dentro del edificio principal. La idea es que las unidades entran por la vía de la derecha y salen por la de la izquierda tras haber pasado las revisiones pertinentes y con la inversión realizada para poder acceder a las vías de reserva y posterior salida. En el interior decidí incluir unos pilares que, como continuación de los del muro exterior, diferenciaran la zona del transbordador de la del foso. Al mismo tiempo servirían para compartir apoyos de las cerchas. De esa manera todas las cerchas de la nave del transbordador son iguales y no he tenido que  recrecerlas. Las cerchas de la nave del foso, más pequeñas, apoyan sobre el muro y los pilares y soportan el tejado de esa nave que es diferente al de la grande.  

Tras observar que el encaje con el módulo dos coincidía casi con precisión matemática, solo he tenido que desviar unas décimas de mm. una vía, cosa que me ha encantado porque había colocado las vías casi a ojo (lo estoy montando en el garaje y como de costumbre funciono con un esquema, un lápiz, un metro y una mira ) toca proceder a las conexiones eléctricas y al balastado.

También me ha servido esta primera colocación para poder observar como quedan dos cosas que considero muy importantes en este tipo de maquetas. La primera es la disposición general de los edificios y vías, la segunda la no saturación de modelos en el espacio diseñado.

Respecto a la primera debo decir que el objetivo se ha cumplido. Los 3200 mm. de largo obligan al observador a mover la cabeza a izquierda y derecha, si éste se sitúa en el centro para poder observar todo el conjunto. Si, en cambio, se coloca en cualquiera de los extremos, la distancia entre ellos es suficiente para dar la impresión de lejanía adecuada a la escala. Esto es importante para transmitir la sensación de realidad.

En relación con el segundo apartado, tenía un cierto temor. Los automotores tienen un tamaño mayor que las locomotoras y recelaba de la sensación de saturación que podían provocar en una superficie de tan poco ancho, 400 mm. No hay que olvidar que la idea de partida era que esta maqueta sirviera para recoger los que tengo de época II y así poder descargar mi maqueta alemana de material situado en vías de reserva.

Afortunadamente, la distribución sobre las vías vistas y las de los respectivos edificios no me han provocado esa sensación una vez colocados unos cuantos. Queda espacio suficiente libre para poder maniobrar y al  mismo tiempo que parezca un espacio real. Incluso existe la posibilidad de incluir alguno más si es que fabrican nuevos modelos que puedan interesarme. Siempre hay que dejar un margen de maniobra.

Otro punto importante es que está situado a una altura sobre el suelo de 1480 mm. exactamente, aunque se puede colocar a la que se desee dotándolo de caballetes. Ya he dicho que mi intención era contemplarlo detrás de mi mesa de despacho. Me permite observarla desde que entro, cuando me siento y me levanto. Es una forma de guardar los trenes que no tiene nada que ver con una estantería de las que usamos habitualmente. Un capricho divertido, hay que entenderlo como tal, que me ha entretenido en este año perdido, haciéndome más llevadero el encierro.

Ahora queda la instalación eléctrica, el circuito es analógico porque los automotores, que se pueden trasladar en casetes sin problema, seguirán rodando por la maqueta alemana que también es analógica. Después empezar con la decoración, lámparas, árboles, etc. Completar el interior del edificio con la maquinaria y los elementos de mantenimiento correspondientes. Tras eso habrá que hacer el repaso general de pintura, pátina y corrección de decoración del conjunto y listo. 

Me temo que con los problemas de fabricación debidos a la pandemia algunas cosas se retrasarán más de los previsto. Espero y deseo que la próxima sea la última entrada de este tema. Señal de que habré terminado.