LE TRAIN DU JOUR
LE TRAIN DU JOUR
Los trenes MV (Mercancías y Viajeros o Mensajerías y Viajeros) son composiciones habituales en estas líneas secundarias que discurren en el entorno de Villefranche. Compuestos por un coche o dos de viajeros y uno o varios vagones, circulan tomando y dejando desde paquetería y correo hasta vagones completos en recorridos cerrados de una extensión limitada. Un vagón puede ir y volver en el mismo día saliendo en una composición y volviendo tras un autoraíl, por ejemplo.
No se deben confundir este tipo de trenes con otros, bien sean Ómnibus, Rápidos o Expresos que puedan llevar incorporados un par de vagones. Tampoco se consideran MV los autorailes que puedan llevar añadidos un vagón.
La mayoría de estos trenes son locales. Generalmente pequeños convoyes de cuatro o cinco unidades que distribuyen todo tipo de productos y materiales, amén del correo y dan servicio a viajeros de la zona en horas que no cubren los ómnibus locales. Son un pozo sin fondo para el amante del modelismo puesto que se puede incluir cualquier vagón, o incluso coche, porque también pueden ceder alguno de estos a trenes de viajeros.
En esta composición he contado con el furgón Standard, un coche de 2ª clase B8t, ex P.O. un vagón Primeur, Ex PLM tipo1/11, un UCR monoporteur que transporta un Citroen 11 y un par de vagones OCEM 29, Serie 1K uno de ellos con garita. Modelos de LS models y REE Modeles.
LE TRAIN DU JOUR
Los trenes mercantes TOM (Tren Ómnibus Mercancías) fueron trenes colectores que circulaban por las vías secundarias. Las composiciones extremadamente variadas son perfectas para el modelismo porque permiten incorporar vagones en la proporción que se desee, de los tipos que se desee, sin ningún problema más allá del de mantener la época en la composición correspondiente.
En una población como Villefranche el trasiego de mercancías variadas, paquetería, correo, obligaría a la llegada/salida de dos/tres trenes a la semana. Un máximo de seis movimientos a tener en cuenta no sólo en el apartado del cuadro de circulación, sino también en la habilitación de vías de reserva para la retirada y espera del material hasta su vuelta. En este sentido hay que valorar cuantos trenes vamos a "colocar", porque no podemos generar excesivos movimientos en una estación de una línea secundaria con un número de vías limitado, ya que se podría llegar a una ocupación tan elevada que la convertiría en una explotación irreal.
LE TRAIN DU JOUR
Por las líneas secundarias del Macizo Central no suelen circular trenes completos de gran longitud. Es un mundo de composiciones cortas. En algunos casos tanto que quedan restringidas a un único vagón. En algunas zonas pueden verse trenes carboneros completos, pero no es el caso de la línea de Villefranche por la que no suelen circular este tipo de trenes.
Para la maqueta de Villefranche me pareció preferible contar con una composición de vagones de cereal. Un pequeño convoy de seis unidades de dos ejes es suficiente para tener una circulación un par de veces a la semana. Cuatro trenes, dos llenos y dos vacíos, que son necesario encajar en el cuadro de circulaciones. La estación no dispone de silo, por lo que los vagones que lleguen a ella van a terminar incluidos en uno o dos TOM según me parezca. Puedo suponer que los cuatro CTC van en uno y los otros dos vagones en otro.
La composición está basada en los cuatro vagones de la CTC. Dos de ellos han sido patinados y los otros dos no. Todos son de REE Modeles. Les acompañan otro modelo de LS Models y un ROCO primigenio que ha sido modificado cambiando algunos elementos, eliminando otros y borrando los marcajes. La pátina de este vagón queda excesivamente exagerada en fotografía. Visto al natural es mucho más discreta. En cualquier caso, la diferencia de calidad del modelo respecto de sus compañeros de viaje es clara. Lo que en otra época era un buen modelo, al aumentar la calidad de las reproducciones, ya queda desfasado. Unos cuantos toqueteos y pinceladas pueden ayudar a que haga bulto sin que tengamos que prescindir de él.
En maquetas como la de Villefranche, a una altura de 1,50 m. sobre el nivel del suelo, la calidad de los modelos destaca más porque se contemplan mucho más próximos a los ojos. El detalle se ve más y también se ven más los defectos. Si añadimos que en estas maquetas los trenes se deben mover a velocidades bajas para poder disfrutar de los modelos, los modelos antiguos con unos baremos de reproducción hoy día superados no son fáciles de encajar, aunque me niego, igual que muchos imagino, a deshacerme de ellos.
¿ADIÓS AL VAPOR EN VILLEFRANCHE?
El tiempo, ese pertinaz acosador, también influye en Villefranche au pied de Puy. En esta ocasión, amenazando la estabilidad emocional de las venerables Mikados con la aparición de un par de locomotoras diesel en sus andenes. La realidad social obliga a mejorar las condiciones de trabajo de los maquinistas. La limpieza y comodidad del conductor de una locomotora diesel no tiene nada que ver con la penuria y suciedad que sufren los maquinistas y fogoneros de una locomotora de vapor. Aún así, la reticencia al cambio se advierte en el ambiente. Viajeros y ferroviarios contemplan displicentemente su aparición desde los andenes de la estación.
Formar nuevas composiciones que redondeen el marco del material rodante en los años 50-70 requiere la incorporación de alguna locomotora diesel. Las dos series más clásicas que han circulado por el Macizo Central fueron la 66000 y la 68000. Ambas válidas para servicios de viajeros como de mercancías han tirado tanto de Ómnibus, Directos y trenes expresos regionales como de MV y mercantes.
La serie 66000 surgió como un desarrollo de la 63000. Son locomotoras ligeras, de tipo mixto, válidas para trenes de mercancías y viajeros. No disponen de caldera para calefacción de los coches de viajeros, por lo que se les debe acoplar un calderín en invierno. Su bajo peso les permite circular por las vías secundarias en las que es importante atender al peso por eje. En ocasiones se las puede ver en parejas traccionando trenes de mayor calado.
Un día ventoso, en medio de una llovizna persistente, hizo su aparición en Villefranche la primera 66000. En medio de los escapes de vapor de sus compañeras de rail atravesó la playa de entrada en cabeza de un MV estacionándose en vía 3. Las 141TA siguieron con su ritmo habitual ignorando el suceso. Una 141E pitó su salida alargando el silbido quizás un poco más de lo necesario. En días posteriores se volvió a ver la 66000 con unos vagones de mercancías.
El problema se acrecentó cuando unos meses después irrumpió en escena una 68000 con varios coches de viajeros DEV Inox. Comenzaba el verano. "Si estos artilugios petrolíferos van a sustituir a nuestras mikados no seré yo quien les de ni la entrada ni la salida", dijo el Jefe de Estación, levantando murmullos de admiración entre el personal escandalizado ante la magnitud del cambio. "El Progreso no solo es necesario, sino ineludible" manifestó el Alcalde en un bando para calmar los ánimos y templar las sensibilidades de sus conciudadanos. Mi querido Louis Charles de Pontigny-Chantal ya intuía que el agua embotellada iba a dar más beneficios a la larga que el balneario y soñaba con largos trenes de vagones repletos de botellas. El naturalismo puede generar enormes beneficios a un coste bajo, asentía el doctor Fagot.
A mediados de los años 60 el cambio de época en Europa se afirmaba. La Segunda Guerra Mundial había concluido hacía 20 años y se iniciaba el camino hacia la modernidad. Los electrodomésticos, la televisión y el automóvil empezaban a integrarse en la vida de las familias, aunque el tren todavía era el medio de transporte más utilizado. Las vacaciones ya eran pagadas por los empresarios. Los trabajadores cansados se convertían en turistas ansiosos por descansar. Se iniciaba el principio del fin de los lugares encantadores, las plazas tranquilas, las playas vacías. Comenzaba el turismo arrollador y los turistas agotados se convertían nuevamente en trabajadores dispuestos a agotarse para poder volver a ser turistas. Aquel antiguo eslogan, "Vacaciones sin Kodak, vacaciones perdidas", ya amenazaba con un futuro demoledor. El imperio de la foto de viajes había arrancado. En el café de la estación ya se oía decir a alguien que alquilaba habitaciones a los veraneantes. Los viajeros comenzaron a desaparecer eclipsados por los turistas. Parecía horrible, pero estábamos muy equivocados. Ha sido mucho peor.





















