Seguimos con la tracción vapor en los trenes mercantes de la DRG. Mis preferencias se han inclinado por las series de locomotoras prusianas con cuatro y cinco ejes acoplados, la 55 (antigua G8.1) la 56 (G8.2) la 57 (G 10) y la 58 (G12). Seis locomotoras son suficientes para el movimiento en la línea. En composiciones más cortas pueden verse otras seis locomotoras de las series 93 (T14) 94 (T16.1) 95 (T20) y la 96 (Gt 2x4/4) bávara que es la única no prusiana. Hay que tener en cuenta que en parte del transporte de mercancías pesado utilizo la tracción eléctrica, de la misma manera que con algunos trenes rápidos. Esos tráficos con tracción eléctrica serán motivo de otra entrada.
LA LÍNEA DE STEINBERG. LA TRACCIÓN VAPOR (II)
NUEVA LISTA DE VÍDEOS SNCF H0
El proceso de reconversión de la estación española de Villafranca en la francesa de Villefranche requiere desmantelar, entre otras cosas, la señalización antigua española y sustituirla por la francesa. No es muy complicado porque la normativa, aunque no igual, es muy similar en muchos aspectos. Aprovechando las modificaciones ya realizadas, nuevos almacenes y reorganización de espacios, he comenzado a filmar las composiciones que he ido eligiendo para formar mis libros de servicios.
Afortunadamente, a diferencia de lo que sucedía con las composiciones españolas ahora dispongo de un parque con modelos de mejor calidad, más detallados y con la suficiente variedad como para poder componer mis trenes muy ajustados a la realidad. Es algo que se agradece cuando te gusta verlos pasar despacio. Observar sobre mis vías una pieza bien terminada me produce una verdadera satisfacción.
Así que, poco a poco, Villefranche au pied du Puy será una realidad en un futuro no muy lejano, contando con los elementos necesarios para que sea realmente una estación francesa: Señalización mecánica, fija y luminosa, andenes, refugios, farolas, marquesinas, edificios y todo aquello que contribuya a crear un espacio imaginario pero tan real como la vida misma.
El modelismo de atmósfera ya es un cuarentón que ha dado lo mejor de sí mismo. Gracias a él algunos hemos ido generando, de forma independiente e intuitiva, una nueva idea: la realidad imaginaria. Una forma de modelismo donde el grado de libertad constructiva es mayor pero el compromiso formal y estético es igual de riguroso. Espero que mi Villefranche sea un ejemplo perfecto y que me dé tiempo a acabarlo.
Mientras tanto os dejo el primero de mis vídeos de esta nueva serie que he titulado simplemente Mis trenes franceses. Recojeré en ellos las composiciones de trenes ómnibus, mixtos y algún que otro rápido o expreso que hayan circulado por vías secundarias con tracción a vapor en el centro de Francia. Trenes cortos, muy interesantes para una maqueta lineal como la mía. El mayor grado de libertad que me permite este realismo imaginario favorece que todos estas composiciones puedan rodar por la misma maqueta sin que resulten chocantes o extemporáneas porque esta estación, esta maqueta puede ser cualquiera, todas y ninguna a la vez. Esa es la magia. MIS TRENES FRANCESES 1
MÁS TRENES EN VILLEFRANCHE
El Balneario de Villefranche au Pied du Puy sigue prosperando. La planta embotelladora de agua mineral ha aumentado su capacidad de producción para poder servir sus géneros, tanto a clientes nacionales como extranjeros. Se ha construido una nave de distribución con acceso directo a la vía. Diariamente dos trenes MV y un TOM distribuyen los vagones cargados de cajas de agua mineral, que acabarán en las más variadas mesas.
También los trenes de viajeros comienzan a sucederse con un mayor ritmo en la estación de Villefranche, tanto procedentes de Lyon como de Burdeos. El incremento de visitantes al Balneario ha difundido la calidad de sus aguas poniendo el lugar de moda. Esta circunstancia ha facilitado que nuestro querido alcalde M. Louis Charles de Pontigny-Chantal haya conseguido que, además del tren habitual de los miércoles de París, la CIWL le destine dos trenes semanales: uno con carácter diurno compuesto por dos coches Pullman, con llegada los lunes y salida los martes. Otro, nocturno, procedente de Calais, vía París-Clermont, con llegada a Villefranche los viernes en la mañana. El retorno se efectúa el mismo viernes por la noche.
El aumento de visitantes es notable y las infraestructuras hoteleras de la población empiezan a verse afectadas por una ocupación mayor de lo previsto, lo que genera no pocos comentarios, y algunas quejas, de los vecinos del lugar acostumbrados a sus ritmos de vida pausados.
Este es un problema que se ha convertido en la principal fuente de conversación de los parroquianos del lugar, desacostumbrados a tanto movimiento. Sigamos la conversación entre el Coronel Voilant-Trouchot y el catedrático e historiador Philippe Pergamin.
-¿Ha visto usted lo que está ocurriendo en nuestra ciudad? -le espetó con voz tonante el Coronel Voilant-Trouchot al bueno de Philipe Pergamin, nada más trasponer este la entrada del café-. ¡Es inaudito! -prosiguió el Coronel.
-Cálmese y explíqueme que ha ocurrido -respondió el catedrático Pergamin mientras se quitaba el abrigo, bufanda y sombrero, tratando de inducir a la calma a un agitado Voilant-Trouchot y le hacía señas a la joven Dominique para que le sirviera lo de siempre.
-¿Pero qué explicación quiere que le dé, Philippe? ¡Es la invasión! ¿Es que no anda usted por las calles? ¿No ve que varias veces a la semana una multitud de capitalinos y provincianos sin arraigo local descienden por la Avenue de la Liberátion, que están tomando posesión de nuestras mesas en cafés y restaurantes, desplazando de las mismas a quienes venimos tradicionalmente ocupándolas?
-¡Ah, bueno -dijo Pergamin- acabáramos! Se refiere usted a los bebedores de las aguas. Bien, sí es cierto que se ha incrementado el número de visitantes gracias al Balneario, pero son inofensivos, mi querido amigo. Una pléyade de andarines, tacita en mano, dando vueltas por el complejo acuífero bajo el control y vigilancia de Fagot y sus enfermeras. Nada preocupante.
-¡Pero, cómo no preocupante, Philippe! ¿No ve usted que a la mínima se escapan cambiando el tazón de agua putrefacta por nuestro vino y las verduras cocidas por nuestras carnes? Y no quiero imaginarme qué seguirán cambiando en el futuro ¡Dice usted control y vigilancia! Fagot carece de capacidad de mando, sus enfermeras no pueden controlar a los pacientes. Buena prueba de ello es que se les escapan, además de forma vergonzante: unos simulando haberse extraviado, otros escondiéndose de sus respectivos cónyuges o familiares, para acabar en los cafés de la Place de la Republique. Esta mañana Antoine me ha servido en una mesa diferente a la mía, que estaba ocupada por dos señoras. ¡Dos señoras, Philippe. Solas. En mi mesa! ¿Cómo se enfrenta un caballero a dos señoras solas? Me he tenido que aguantar. Aunque ya le he dicho a Antoine que si esto se repite dejo de ser cliente suyo y me paso al Tabac.
-Ja, ja, ja -se echó a reír el catedrático- reconozcamos que este plan de salud de Fagot no es muy atrayente. La carne humana es muy débil, mi estimado Coronel, y esa ingesta continua de agua gasificada, añadida a las horas de inmersión en barro maloliente, hacen huir a cualquiera. Yo mismo, que evito la hipoanetremia de forma rigurosa, caigo repetidamente en la tentación del frescor de cualquiera de nuestros blancos de Gaillac, o de un Beuajolais con una carne a la parrilla. Soy humano. Humano y librepensador.
-Ah, pero es que usted es un intelectual, no tiene mérito -contestó el Coronel-. La cuestión es que ese medio noble arruinado, que se las da de alcalde pseudo-liberal, ha vendido nuestro terruño natal a una legión de dementes infusionados, que acabarán por destruir nuestras costumbres, quedarse con nuestras casas, robarnos a nuestras mujeres y acaparar nuestras viandas. La ocupación nuevamente, Philippe. A mi edad ya no estoy para resistir, sólo cabe el destierro.
-Bueno, no se altere usted en exceso porque me he enterado, por medio de Madame De la Fontaine, que se esperan, en breve, los primeros viajeros de un tren de lujo que con carácter semanal, vendría desde París. ¿Me comprende, Coronel? ¡París! Recuerde aquellos años de su juventud.
-Ya, ya, París. -La mirada del Coronel se pierde durante unos segundos añorando otro tiempo, pero la recupera rápidamente mientras en sus labios se dibuja una media sonrisa-. Sí, sí, es otra cosa. París. En fin, Philippe, acabemos el café y pasemos este mal trago ¿Le apetece un Armagnac?
LA LÍNEA DE STEINBERG. TRACCIÓN VAPOR. (I)
Antes de comenzar con la tracción a vapor en mi maqueta señalar que, como todos sabemos, la mayoría de las series de locomotoras alemanas de vapor han sido reproducidas en escala H0. Algunas de ellas con varias subseries, a las que hay que añadir las variantes derivadas de la conversión de la DRG en DB y DR, lo que también incrementa el número de tipos. La oferta para elegir cuales dedicaba a la época II (DRG) y a las épocas III y IV (DB/DR) es muy amplia. He intentado no repetir los mismos modelos de cada Administración y época. Labor penosa y conflictiva, porque son muchos más los que me gustan de lo que sería deseable en esta situación si bien me permite disponer de un parque amplio, que afortunadamente sigue creciendo con nuevas incorporaciones, incluso siguiendo este criterio.
También puede parecer sorprendente que para hablar del parque de locomotoras comience haciéndolo sobre el trazado de la maqueta, pero es que este asunto es muy importante en la concreción del parque motor. Es imprescindible que las locomotoras se adapten a él como si fueran reales porque, aunque sean de juguete, no todas valen para cualquier circuito. Unas rampas exageradamente pronunciadas o unas curvas muy cerradas imposibilitarían o dificultarían el empleo de algunos tipos de locomotoras, aparte del desgaste excesivo que provocarían en piezas y motores, por lo tanto hay que huir de esas situaciones en la mayor medida posible.
El trazado general de la línea de Steinberg está diseñado con rampas inferiores a las 20 milésimas, para que la mayoría de los modelos de las locomotoras alemanas de la DRG pueden circular por ella sin problemas. El radio mínimo, 485 mm. está situado en una zona oculta. Aplicando una limitación de velocidad al tramo, algo muy sencillo, permite la inscripción en curva de modelos de 4 y 5 ejes acoplados sin que se produzcan descarrilamientos. El resto de curvas son de radio variable entre 600-1000 mm. incluyendo los de la vía secundaria. Elegí estos criterios de trazado porque, como explicaba al inicio de la entrada, quería poder contar con la mayor cantidad de tipos posibles, así que era necesario que no existiesen grandes limitaciones geométricas que pudieran afectar a las locomotoras, tanto a ninguna de las que ya disponía, como a cualquiera de las que pudiera incluir en el futuro. Obviamente alguna de las carenadas requieren de una pequeña intervención para poder circular por todos los tramos de la vía principal.
De esta manera, si no se produce ningún conflicto, la línea principal puede funcionar casi sin intervención externa. Un sistema de acantonamiento y block control permite que los trenes puedan discurrir en el orden establecido manteniendo las separaciones necesarias. Los tramos de vía están controlados desde un CTC que cubre el circuito, con la circunvalación de la término y las estaciones de paso y oculta incluidas. La estación término de Steinberg, la de mercancías, el Bw de locomotoras de vapor, el de eléctricas y la línea secundaria de Oberbaumbach tienen sus sistemas de control de tracción separados. Es preciso que sea así para poder efectuar las maniobras, que se consideren oportunas en cada uno de estos tramos, sin que se dependa de los movimientos en la línea principal.
En lo que se refiere a la longitud del circuito, en mi caso unos 80 metros, no era necesario habilitar varios pisos con el fin de aumentar los metros de vía, con dos es suficiente. La estación oculta me permite disponer de quince composiciones completas y dosificar los tiempos de espera precisos para cumplir los horarios. Generar más pisos para recorrer más metros no representa ninguna ganancia importante en tiempo de paso y, sin embargo, obligaría a las locomotoras a aumentar los esfuerzos porque a más rampas, más esfuerzos. Valga este criterio de elección del trazado como ejemplo de lo que pretendo explicar. Por muchos metros de vías que se coloquen los tiempos de paso son siempre insuficientes. Si además no se ven pasar los trenes porque discurren ocultos por los pisos inferiores el resultado es un absurdo. Me parecen más útiles los apartaderos, sobrepasos y estaciones ocultas. Se obtiene una mayor sensación de realidad no viendo pasar los mismos trenes de forma continua. Es preferible enviar de forma espaciada y escalonada composiciones diferentes, no sólo por la variedad, sino porque al no ser tan repetitivas las pasadas de cada composición, el efecto tiempo se alarga asemejándose más al paso que puede contemplarse en la realidad. Es más sorprendente observar, en vía única, que un tren ha desaparecido en un sentido en el interior de un túnel y que otro ha salido por el mismo túnel en sentido contrario, sin que el primero haya vuelto a aparecer. La reaparición posterior de este primer tren produce la sensación de un mayor tiempo de recorrido.
Para simular una explotación real no se debe tener una unidad de cada modelo, excepto en casos muy excepcionales, ya que hay que relevar las máquinas. Cada composición de tren debe disponer de un mínimo de dos locomotoras para intentar asemejarse a una explotación real. Estas locomotoras deben corresponder a los perfiles de la línea y a los tonelajes de las composiciones que deben remolcar. Eso significa que los tipos de rodaje a utilizar serán unos concretos. En función de las posibles variaciones de cada tipo podremos incorporarlas al depósito en número suficiente.
Un ejemplo: Escojo una locomotora habitual en las líneas alemanas, la Pacific, con este rodaje 231 dispongo de suficientes modelos para llegar a utilizar hasta 10 tipos diferentes, todos con el mismo rodaje y de la misma época. Lo normal es que me quedaré con dos 01, otras dos 18, tres o cuatro carenadas entre las 01.10 y 03.10. Todas son aptas para hacer los mismos recorridos por la misma línea, pudiendo sustituirse en los servicios con total normalidad. Podré, por tanto, montar cuatro o cinco composiciones como máximo con estas locomotoras. Lo mismo haré con otros rodajes como el 230, por ejemplo, utilizando locomotoras de las series 17 y 38 indistintamente para los mismos tipos de composiciones.
¿Significa esto que no puedo disponer de otros tipos de locomotora que me gusten? No. Pongo otro ejemplo. La BR 15 es una preciosa locomotora que llegó a batir el récord de velocidad. Es una 222 Jubilee que siempre me ha parecido un ejemplo de equilibrio estético, pero en la época de mi maqueta ya no se utilizaba. Se puede guardar en un cocherón por si en alguna ocasión se puede reutilizar supliendo a alguna de las otras por causa justificada. No la empleo como locomotora de línea. Jamás. En cambio, sí dispongo de las 05, y en algún caso de la 06, porque en la realidad se dedicaron a arrastrar este tipo de trenes, aunque con menor frecuencia que las Pacific. Incluso he llegado a dejar el Bw casi exclusivamente para las carenadas en alguna ocasión, ¿por qué no?
Para los trenes tipo ómnibus y semidirectos dispongo de los rodajes 141 Mikado, 230 Ten-Wheeler, 232 Baltic. Las series 17 y 38 muy comunes en la DRG, con rodajes 230, las dedico para los ómnibus junto con la 39, unas Mikado de origen prusiano, que dan mucho juego. También pueden servir para dar dobles a expresos.
Reservo las Baltic, locomotoras tender de la serie 78, junto con las Mikado de la serie 93 para los trenes de cercanías. Unas u otras en función de los servicios entre Steinberg y Reichesheilm o entre Reichelsheim y Oberbaumbach. La aparición de las locomotoras estándar de las series 24, 62, 64, 71 y 86 me permite emplearlas eventualmente en algunas de las composiciones de Personenzug habituales en los años 30.
Obviamente, las posibilidades de elección también dependen de la Compañía Ferroviaria porque no es lo mismo elegir modelos, escala H0, de locomotoras a vapor de la DRG, DB o DR que de Renfe. En los tres primeros casos son múltiples y en el último, escasísimas. Es lógico, por tanto, que los aficionados españoles tengan más diesel y eléctricas en sus líneas, inclinándose más por las épocas IV y posteriores. Esto es algo también a tener en cuenta cuando elegimos el tipo de explotación que queremos representar. Aún así, siempre se puede adaptar a la realidad la explotación escogida aunque sea de forma menos variada. Lo importante es que formemos un parque motor coherente y con varias unidades de los modelos que vayamos a utilizar.
Seguiré con las locomotoras de trenes mercantes y locales en la siguiente entrada.
LA LÍNEA DE STEINBERG. INTRODUCCIÓN
Deseo explicar, a lo largo de este año, algo que parece elemental en el modelismo ferroviario pero que no es frecuente en muchas maquetas; la explotación. Disfrutar del juego de los trenes requiere no solo disponer de un determinado espacio y un número de modelos que discurran por las vías, sino organizar de forma conveniente, lo más parecido a la realidad posible, esas composiciones. Me gustaría dar unas ideas sobre cómo se puede jugar con trenes eléctricos de una manera coherente, parecida a la de una explotación real, sin llegar a los extremos puristas de fichas de vagones, órdenes de marcha y cosas similares.
La elección del tipo de maqueta, su época, es fundamental para poder desarrollar unas condiciones de explotación correctas aunque, como siempre, limitadas por la capacidad del juego. Evidentemente, el trazado, el motivo y el paisaje proporcionan el conjunto base indispensable para realizar un modelismo realista, pero tan importante como eso es disponer de un parque móvil ferroviario acorde con la instalación elegida.
Aquí es donde aparece el conflicto de intereses entre escoger los modelos adecuados o seguir adquiriendo los que más gusten. Lo canónico es escoger los adecuados y, posiblemente, más de uno se llevará la enorme sorpresa de sentirse atrapado con esta forma de jugar, acabando por admitir que hay en ella más posibilidades de entretenerse que las que en principio había pensado.
Salvando todas las distancias, una maqueta pretende ser una transposición de la realidad por lo que hay que diseñar no sólo un recorrido, sino también un método para su funcionamiento. Si los trenes pasan sin más, sin orden ni lógica, pues no habremos conseguido algo diferente a lo que ya nos entretenía cuando teníamos cinco años. Una diversión agradable, extendida e incrementada con múltiples modelos y vías, pero nada más. Mi propuesta es otra forma de divertirse, un poco más compleja, intentando imitar a la realidad al hacer circular nuestras composiciones de la forma más parecida posible a la auténtica, ya requiere un poco más de conocimientos, siendo imprescindible documentarse para poder escoger los modelos adecuados y reproducir, aunque sea someramente, unos movimientos parecidos a los de los trenes reales.
Diseñar una maqueta requiere un tiempo previo de documentación para su desarrollo. Por una parte se debe analizar la línea que se quiere imitar teniendo en cuenta el paisaje, las construcciones y detalles que la caracterizan; por otra, se debe tener en cuenta el material disponible o adaptable que se puede utilizar. En ambos casos siempre se debe recurrir a la realidad aunque luego, como no podemos reproducirla con total exactitud, nos aproximemos en la mayor o mejor medida posible para conseguir ese ambiente ferroviario buscado. Merece la pena dedicar un tiempo a dibujar planos o esquemas, no sólo por el trazado, también para ver que movimientos y maniobras podemos hacer, cuales no, y no cometer esos errores que más de una vez se han dado en la historia del ferrocarril, con casos de líneas problemáticas por trazados defectuosos y material mal comprado.
Y dicho ya todo esto, siempre he partido de la base de que una maqueta si no es divertida, no es nada. Resulta imprescindible poder disponer de unos elementos básicos que permitan mantener su atractivo durante años. Una estación o dos, un recorrido visual acorde a la realidad, un depósito o cocherón, unos apartaderos, entre otras opciones. Elementos, en fin, que faciliten la posibilidad de movimientos diferentes y variados incluso con el paso del tiempo. Todo aquello que esté exclusivamente relacionado con el ferrocarril y su entorno.
Una vez decididas cuales son las opciones que vamos a escoger, es importante adecuar su interconexión y emplazamiento. La relación de distancias entre ellas, su ubicación, debe efectuarse siempre intentando respetar las limitaciones de construcción que el ferrocarril real tiene que soportar. Los radios de curvatura, rampas, longitudes de vía, transiciones y toda clase de circunstancias derivadas de la geometría de la línea que vamos a imitar, aunque nunca podrán estar a escala, sí que deberían ajustarse lo más posible, estéticamente, a la realidad. El trazado final que acabaremos desarrollando es el que nos va a marcar cómo vamos a poder utilizar la maqueta y el tipo de material a usar.
A causa de estas limitaciones técnicas, la elección del material motor y remolcado es una de las más importantes decisiones que tomar, porque una selección inadecuada va a causar problemas en los movimientos que se traducirán en descarrilamientos, desajustes de piezas, motores y transmisiones forzadas.
Sin ánimo de ser pretencioso, recurro nuevamente a mi maqueta alemana de la DRG para explicar estas cuestiones. ¿Por qué? Pues porque esta maqueta está diseñada para desarrollar una explotación comercial de una línea ferroviaria a lo largo del tiempo. Aunque ha sido diseñada para la DRG, época II, se puede utilizar perfectamente incluso con material de la DB o la DR en épocas III y IV con muy pocos cambios. Los postes de catenaria casi exclusivamente, y siendo muy rigurosos alguna señal, porque en la primera parte de la época III todavía se seguían utilizando muchos de los elementos antiguos que no se destruyeron.
Es comprensible que para un buen número de aficionados la adquisición de forma continuada de modelos es fundamental, por lo que se acaba por disponer de material muy variado de distintas Épocas, Compañías y Administraciones. Es algo que comparto, pero lo que no debe hacerse nunca es mezclarlo en la misma maqueta si en la realidad nunca coincidieron simultáneamente. Esto es muy importante tenerlo previsto porque, si no se quiere cambiar de Compañía Ferroviaria y/o país, la maqueta debe admitir la posibilidad de adaptarse a varios períodos con cambios muy superficiales, ya que el material de cada época llegará un momento en que se agotará y la repetición continuada del juego con los mismos modelos llegará a aburrir.
La construcción de una maqueta es ardua y costosa. Con el paso del tiempo sufre modificaciones y reformas por diferentes motivos, cambio de alguna instalación, edificio, trazado, inclusión, exclusión o eliminación de algunos elementos, pero siempre debe mantenerse el criterio original de su diseño inicial, porque no hay nada más caro que deshacer una maqueta terminada ya que se desaprovecha buena parte del material que la forma.
Voy a intentar explicar, a lo largo de estas entradas, los motivos que me movieron para construir mi maqueta alemana, con el ánimo de utilizar el mayor número posible de modelos sin que se generaran extravagancias visuales en el tablero. Aunque sea una experiencia personal, puede que sirva de algo para aquellos que empiezan a querer desarrollar este juego de una forma más parecida a la realidad.
Parto de algunas consideraciones sobre el trazado para realizar un estudio del material de tracción en primer lugar y del material remolcado en segunda instancia. Los tráficos y otras cuestiones también serán tenidos en cuenta a la hora de escoger este material, tanto en el caso de las locomotoras como en el de los viajeros y las mercancías.
En la próxima entrada comenzamos con la tracción vapor.



