PEÑARANDA DE BRACAMONTE. ¿UNA ESTACIÓN PARA MÍ?

Mientras espero que el material de la SNCF vaya llegando a mi poder le he estado dando vueltas a la construcción de una nueva estación española que me sirviera de apoyo a la de Villafranca Término.


En las estaciones término el tráfico mayoritario es fundamentalmente de viajeros y, salvo escasas excepciones, los trenes mercantes encajan dificultosamente en sus vías. En mi caso puedo incorporar un par de vagones integrados en los convoyes, pero poco más.


Por esa circunstancia, me planteé hace tiempo añadir una estación de paso en la ampliación de mi maqueta española en la que pudieran encontrarse y discurrir por ella trenes mercantes. Aunque mi primera opción era la estación de Fregenal de la Sierra, en la línea de Zafra a Huelva, el ancho necesario me incomodaba para poder observar mi maqueta alemana que va a estar debajo. Buscando algo que se pudiera adaptar mejor a lo que pretendo, creo haberlo encontrado con la estación de Peñaranda de Bracamonte.


De entrada, nadie puede negar que el nombre de la estación ya es antológicamente cervantino, quijotesco y, por tanto, extraordinariamente enloquecedor y apropiado para un individuo que pretende reproducir esa estación en un espacio inferior al que le correspondería, manteniendo, eso sí, la atmósfera ferroviaria.

Descartada la línea de Zafra a Huelva recurrí a la de Ávila a Salamanca que ha permanecido durante mucho tiempo sin electrificar. Es también una línea clásica para trenes de tracción vapor y diesel, automotores, que se ajusta básicamente a mis deseos de utilizar estos tipos de locomotoras. 

La única estación entre ambas poblaciones, que disponga de un tamaño medio y con posibilidades de movimiento interno, es Peñaranda de Bracamonte con instalaciones agrícolas, un silo, y pecuarias, andén de carga para el transporte de ganado y estación de desinfección.

Estas actividades dan más posibilidades de movimientos, tal y como yo deseaba pensando en la época III y principios de la IV.

Se da la coincidencia que la siguiente estación de la línea es Babilafuente, en dirección a Salamanca, que actualmente dispone de una vía de apartadero para un complejo bioquímico de bioetanol.



Se abren aquí dos posibilidades: una, asumir el complejo como tal, lo que me permite incrementar el número de trenes mercantes recorriendo la línea en épocas más modernas (que no solo me facilita el aumento de las posibilidades de explotación sino el poder incorporar modelos modernos ) y, dos, recrear ficticiamente unos antiguos almacenes de vinos que permitirían el empleo de vagones cubas, cisternas y foudres, más propios de la época III que de la IV.

Todas estas consideraciones cumplen a la perfección con mis expectativas de tráficos en la línea por lo que doy por cerrado el estudio previo para la justificación de la explotación.


Con independencia de estas valoraciones funcionales desde el punto de vista de la explotación, para la realización de la maqueta me he fijado otra serie de condiciones de partida: construcción en módulos, tanto para poder utilizar la estación como intermedia de mi línea al noroeste de Villafranca, incluyéndola en mi maqueta tipo estantería, como para que pueda funcionar como una estación autónoma en una maqueta modular de exhibición, formando parte de un óvalo del que sería la parte vista.

Hasta aquí las condiciones previas antes de empezar con un proyecto de modelismo. A partir de ahora hay que valorar si es posible la propuesta. Para ello vamos a comenzar por la racionalización de la longitud de la estación: primer punto conflictivo en el modelismo. Es necesario adaptar esas medidas a nuestra maqueta de forma que no se pierda el concepto de realidad que vamos a representar.

De todos es sabido que resulta imposible reproducir exactamente una estación de ferrocarril en escala H0, a no ser que estemos hablando de un pequeño apeadero o estación de paso, con una única vía de sobrepaso y poco más. Por muy bien reproducida que esté la estación, si no permite una serie de movimientos, acompañados de una cierta variedad de trenes, acabará aburriéndonos en pocos días.


Para comenzar a dibujar mi croquis de partida necesito conocer la longitud de la estación y el número de vías, esquema, etc, de la original. Busco el plano de vías correspondiente y resulta que entre puntas, la estación de Peñaranda de Bracamonte tiene una longitud de 720 metros que, trasladados a escala H0, corresponden a 827 cm.

Aunque puedo disponer de ese espacio, es una exageración para una estación de paso porque en una maqueta particular utilizar trenes, aunque sean de mercancías, de más de 250 cm. me parece absurdo. En base a mi experiencia personal voy a construir la estación con una longitud de 400 cm. entre puntas. El ancho de los módulos debe ser la más próximo posible a los 40 cm. y en ningún caso sobrepasar los 50 cm.


Una vez determinado el espacio disponible hay que proceder a la adaptación de la realidad al mismo, para valorar si el resultado es asumible y estéticamente representativo de la atmósfera ferroviaria que causa el original. Este proceso nos obligará a realizar concesiones de ubicación de determinados elementos que sin embargo no deben desvirtuar el conjunto original. Este encaje es para mí la clave del modelismo de atmósfera, ya que al no poder reproducir con total exactitud el original, el espacio representado debe producir en el espectador la idea de que es auténtico.

En próximas entradas procuraré ir explicando mi sistema mientras voy construyendo la estación. Sin prisas, pero sin pausas, espero que en el 2020 esté completamente terminada y en funcionamiento.

1 comentario:

  1. Mucho animo en este nuevo proyecto, estaré atento, yo también soy un apasionado de finales de la época III en la Renfe.

    Un saludo.

    Yoshimuratren.

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