PATINANDO SIN PATINES

Aprendí a patinar cuando era un niño. Mis primeros patines fueron unos Sancheski que me llevaron a practicar el hockey y posteriormente, cambiando ruedas por cuchillas, a descubrir el placer de deslizarme sobre el hielo. Pero, cuando en modelismo hablamos de patinar nos referimos a dar pátina, ese carácter indefinible que adquieren los objetos con el tiempo. Y gracias a ese carácter indefinible empiezan las diferencias que cada uno de nosotros, como aficionados, consideramos que debemos añadir a nuestros modelos para darles más verosimilitud o sensación de realidad.


Cada uno valora ese carácter según sus gustos y sensaciones, por lo que resulta difícil establecer un criterio único sobre la cantidad, la intensidad, los colores, el nivel de suciedad o limpieza, oxidación o avejentamiento que se debe añadir a un modelo nuevo. Desde una suave capa imitando polvo hasta  la decoloración y el desgaste que conlleva el paso del tiempo.


Considero que deben tenerse en cuenta varios factores a la hora de patinar un modelo. Desde el año de fabricación, el material que lo forma, el tipo de modelo (no es lo mismo un coche de viajeros que un vagón de ganado), los materiales que transporta, etc, la zona por la que realiza sus desplazamientos ya que se pueden valorar hasta las inclemencias del tiempo, o el color del polvillo del balasto a la hora de colorear los bajos del vehículo. Depende de nuestro celo.


Prefiero mantener los niveles de suciedad de mis modelos dentro de un orden razonable dentro de los límites del uso habitual, con alguna excepción debida al material transportado, como el carbón. Otra cuestión son los golpes y deformaciones que puedan dejar en los vagones los materiales que se transportan a granel. Son otro tipo de efectos con un tratamiento diferente.


El material ferroviario de Renfe en la época III y principios de la IV, se cuidaba, manteniéndose en buen estado de orden y limpieza en términos generales. Siempre podía encontrarse algún material en malas condiciones, pero en vías de apartaderos o en espera de su desguace definitivo. Por tanto, siguiendo esa línea, la suciedad excesiva, las oxidaciones exageradas, o las decoloraciones y degradaciones extremadas de la madera, no son cosas que puedan encontrarse en mis modelos a escala. Me inclino, más bien, por aplicar una "suciedad de viaje", llamémosla así.


Otro de los problemas que me suelo encontrar es reproducir con un cierto grado de realidad el estado de los techos. No resulta frecuente encontrar fotografías de los techos del material ferroviario por motivos obvios. La mayoría de las fotografías están realizadas desde el suelo. Este tema requiere una búsqueda, a veces infructuosa, de fotografías que permitan adivinar el estado real de deterioro de los techos de los modelos reales. Las que se encuentran cuando el material está ya por desguazar no resultan válidas porque, normalmente, acusan el abandono previo que ha existido durante mucho tiempo y no representan la realidad cotidiana del material.


Incluso se debería tener en cuenta el orden de la composición, pues no todos los vagones o los coches se ensucian por igual. Los rebufos de final de convoy o los impactos del frente de la locomotoras dan un aspecto diferente a estos testeros, concentrándose más suciedad y polvo en ambos.


Lo importante para poder patinar (sobre patines) es aprender a mantener el equilibrio. Creo que es un buen consejo para aplicar la pátina a nuestros modelos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tus comentarios!