TAL VEZ SOÑAR

Si por alguna cosa han de definirme cuando me recuerden, espero que sea por ser un buen lector. En mi hábito de lectura siempre tengo varios libros abiertos que voy leyendo en función de varias cosas, desde el estado  de ánimo, la hora o incluso la meteorología, porque hay libros para todo y todas las ocasiones.

En este momento he retomado a los escritores rioplatenses, una deuda con Buenos Aires nunca pagada, comenzando a leer "El último lector", un librito de Ricardo Piglia que, junto a Borges, Bioy Casares y Juan José Saer, forman mi cuarteto favorito de escritores argentinos. Mi sorpresa en el inicio de este libro, y a manera de prólogo, es la de encontrar un relato sobre un  fotógrafo que ha construido una maqueta de su ciudad, creyendo que la maqueta es la ciudad real y la auténtica es solo un recuerdo. Bellísimo cuento.

7800 en Atocha.1966. Vacaciones ferroviarias en España. Trevord Rowe
En ese cuento se cita a Claude Levi-Strauss, muy de moda en los años 60, con una frase de "El pensamiento salvaje".  La realidad trabaja a escala real, mientras que el arte trabaja a escala reducida. Posiblemente mis amigos mágicos, orfebres de esa realidad en miniatura, estarán de acuerdo con la frase, por otro lado aplicable a cualquiera de las otras artes mayores. Pero a mí me gusta pensar que es en el modelismo, en donde, esa escala reducida se convierte en Arte con mayúscula, porque engloba todas las demás artes y artesanías en un sueño imposible por recrear lo que existió. ¿Acaso no pretendemos lo mismo con nuestros trenes?

7800 en Villafranca Término. 2019. Trenamano.
El cuento de Piglia termina con una de las más hermosas frases que se pueden aplicar a esta afición del modelismo, no he podido evitar copiarla porque sé que un amigo mío la leerá el domingo por la mañana, mientras desayuna.

Entonces comprendí lo que ya sabía: lo que podemos imaginar siempre existe, en otra escala, en otro tiempo, nítido y lejano, igual que un sueño. El último lector. Ricardo Piglia

1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo con la frase de Ricardo Piglia.

    Un amigo y admirador de su blog.

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