LOS COCHES DE CORREOS SERIE 230-265


Ya podemos incorporar a nuestras composiciones los coches ambulantes de correos serie DGDC 230 a 265 que, con su estilo inconfundible, nos proporciona Miniaturas Lacalle. En su página web nos informan de los recorridos habituales en la época III y por medio de ellos, podemos obtener las composiciones de los trenes de los que formaban parte. La mayoría pequeñas composiciones muy adecuadas para nuestras maquetas. Como siempre un modelo de latón muy acertado en la realización que cubre el hueco de los coches españoles que dejan los grandes fabricantes del plástico.
Un precioso modelo para poder disfrutar de un excelente trabajo. Gracias, Carlos

LA FOTO DEL DÍA 9/11/2016




Una T-3 empuja el corte de los dos vagones de mercancías que han llegado con el tren mixto de media tarde a la estación de Oberbaumbach. La distribución de la playa de vías permite poder maniobrar tanto en cabeza como en cola de tren. En la foto se puede observar el almacén y, al fondo, un puente grúa de madera con polipasto para las cargas en vagones abiertos y bateas.

La pequeña estación de Oberbaumbach es una de mis licencias modelísticas. Totalmente construida con material Vollmer fuera de escala (1:100, como correspondía a la época de compra) tiene el mérito de estar conmigo desde que empecé a construirme las maquetas. Fue mi primera estación alemana y ha ido pasando por sucesivas maquetas como estación de paso hasta llegar a su situación actual de término de la ficticia localidad de Oberbaumbach. Siempre he respetado su nombre original.
Distribuyendo los edificios con una cierta separación es un conjunto que da bastante juego para la época II, porque dispone de la gama completa de edificaciones de una estación secundaria, no ocupa demasiado espacio y es susceptible de toda clase de mejoras y transformaciones.
Recordemos que las estaciones de líneas locales alemanas, aunque sean tipo término, no disponen de una gran cantidad de vías, ni de grandes instalaciones, siendo muy apropiadas para maquetas de un tamaño accesible a la mayoría de los aficionados.

ESCENAS FERROVIARIAS


Siguiendo mi frase de cabecera, dar vida a una estación requiere un buen número de equipamientos y personajes. Estas escenas son la que aportan credibilidad a una fotografía de modelismo, con el aliciente de constituir una recreación de recuerdos vividos hace un montón de años cuando en las estaciones se generaban muchas actividades al paso o a la salida y llegada de los trenes.



El enganchador habitualmente tenía a su alrededor una cierta cantidad de curiosos. Recuerdo que siempre había algún señor que, una vez que había acabado su labor, miraba y remiraba el husillo, las mangueras e incluso las cadenas, como si dudara de que realmente los coches habían quedado unidos adecuadamente.

En aquella época era muy habitual para algún tipo de persona, dárselas de entendido, como si tuvieran que dar el visto bueno, luego explicaban de forma muy engolada la operación a los de su alrededor. Los niños, y más los que viajábamos bastante y nos sabíamos todo, los mirábamos un rato y luego nos reíamos de las tonterías que habíamos escuchado.

Otro de los oficios hoy desaparecidos es el de maletero. En las estaciones antiguamente no había carritos tipo aeropuerto. Estaban los maleteros que con sus carretillas recogían los equipajes, formando a veces unas torres aparentemente inestables, y de forma velocísima llegaban al compartimento introduciéndose por las ventanillas del coche.

Recuerdo los viajes con mis abuelos, cuando una vez que "el coche de punto" (jamás salió de labios de mi abuelo la palabra taxi) llegaba a la estación y empezaba el descenso de maletas, maletines, baúl de viaje y sombrerera incluida. El maletero ordenaba todo aquello en su carretilla y tras facilitarle los billetes desaparecía por el andén rápidamente. Yo corría detrás de él atento a que no se perdiera nada, mientras mis abuelos se paraban a comprar revistas y algún tebeo para mí en la Librería de Ferrocarriles. 


Los carritos eléctricos de equipajes. Me resultaban fascinantes, con aquellos conductores que los dirigían pisando en un lado u otro. Tan veloces, cargados con cajas, sacas de correos,  bultos grandes y pequeños que desaparecían en el interior de los furgones. Era uno de mis recorridos favoritos. Después de haber visitado la locomotora me quedaba viendo como se cargaban los furgones y cuando todo estaba cargado me iba a mi coche para bajar la ventanilla y cabeza afuera esperar el pitido de salida.  


En las estaciones de paso  con parada se acercaban al tren un montón de personas que ofrecían las especialidades de la zona. En bandejas y canastillas aparecían rosquillas, mantecados, dulces y un sin fin de especialidades en función de la ciudad, provincia o temporada. Todas hoy desaparecidas y sustituidas por máquinas anodinas, expendedoras de bollería industrial que no siempre funcionan.
Hay que crearlas, porque los fabricantes no piensan en la época III cuando diseñan sus modelos de figuritas.

UNA SERIE, TRES MARCAS, TRES ESTILOS


Las locomotoras de la serie 18 de los ferrocarriles Bávaros han sido una de las más reproducidas de la DRG. Su marchamo de ser las locomotoras del Rheingold las han rodeado de una especie de aura mítica un poco exagerada. En realidad solamente algunas de las Br 18, concretamente de las series 18.4 y 18.5, formaron parte de las locomotoras titulares del tren. Aparecen de forma más habitual en las fotografías del Rheingold que las Br 18.3, antigua serie IV h de Baden, o las Br 01 de la DRG que también encabezaron este tren por líneas alemanas.

En cualquier caso, todas las marcas incluidas las de latón de alta gama, han reproducido de forma más o menos acertada este modelo desde tiempo inmemorial. No se puede negar que es uno de los más representativos de la Época II de la DRG y de los trenes de lujo de los años 20 y 30 del pasado siglo. Si no estoy equivocado se han reproducido en escala H0 unos 18 ó 20 modelos de estas dos series, de los que solamente seis han sido realmente locomotoras titulares del Rheingold.

De entre todas estas reproducciones, en la fotografía inferior presento tres modelos diferentes, tanto en concepción técnica como de serie. Cada uno corresponde a una marca, e incluso una época diferente, sobre el mismo modelo base, las series 18.4 y 18.5, que es lo que me ha parecido interesante a la hora de adquirirlos.


En la realidad las locomotoras titulares del Rheingold  tuvieron las siguientes matrículas:

Reichsbahn Br 18.4, ex Bayer S3/6 Series d, e.  N: 18441/ 18445/ 18447/ 18450/ 18451. Las de las grandes ruedas de 2000 mm de diámetro.
Reichsbahn Br 18.4-5, ex Bayer S3/6.  Nº: 18498/ 18516/ 18517/ 18520/ 18521/ 18522/ 18524/ 18525/ 18527/ 18529/ 18531/ 18533/ 18534/ 18536/ 18537/ 18538. Locomotoras pertenecientes al grupo de producción habitual con ruedas de 1870 mm de diámetro.

De entre todas las reproducciones existentes las únicas que realmente han sido titulares del Rheingold son la 18451 de la antigua Liliput Austria, las 18520, 18534 y 18538 de Rivarossi Como y la 18521 de Lima. Un modelo poco frecuente en los comercios es la 18447 de MTH. Creo que todas las demás nunca han encabezado el Rheingold porque los números de matrícula no coinciden.


Este es el modelo original de Liliput Austria del año 1979, con la distribución interior de los cilindros y con piezas de fundición que, personalmente, me parece el mejor de todos los fabricados hasta la fecha. La motorización en el tender muy característica de la época, no es mi ideal, para poder disponer de luz entre el bastidor y la caldera. Las ruedas de 2000 mm de diámetro la clasifican como una de las Hochhaxigen. Es uno de mis modelos favoritos, puede que no sea ecuánime.


De la locomotora de Roco Br 18402 ya comenté anteriormente que pertenecía a la primera serie de las Br18 en LA FOTO DEL DÍA 4/06/2015. Esta locomotora nunca fue titular del Rheingold, dedicándose a la tracción de trenes rápidos por vías principales.

El modelo dispone del motor en el tender que transmite por un bis sin fin a las cuatro ruedas del bogie posterior y por medio de un cardan a un tren de engranajes que ataca al piñón del tercer eje de la locomotora. Esta disposición deforma estéticamente la unión entre el tender y la cabina ya que parece que lleva un stocker, cosa insólita en este modelo.
En el año de su fabricación a escala se cuestionaba que el impulso de las locomotoras se realizara desde el tender y posiblemente esta fue una solución intermedia que se repitió en varios modelos más de la misma marca. Si la intención era conseguir una mayor o mejor tracción equilibrando el esfuerzo entre dos puntos más separados, yo no he notado una gran diferencia. Los arillos de goma que tanto ensucian nuestras vías, en mi opinión, descalifican cualquier análisis serio de la capacidad de tracción de una locomotora. Reconozco que son útiles para utilizar una locomotora convencional como si fuera de cremallera en maquetas con rampas superiores al 2,5%, logrando así convertir un trazado ferroviario en una montaña rusa, haciendo felices a grandes y pequeños tirando de trenes enormes.


Rivarossi si fabricó varios modelos para el Rheingold como he citado más arriba. La 18520 con cabina aerodinámica, la 18534 con cabina recta sin elementos aerodinámicos y la 18538, el mismo modelo en librea gris de fábrica. Todas con ruedas de 1870 mm de diámetro. Con menos detalles que Liliput pero con soluciones técnicas muy novedosas como era el sistema S-Drive del que dispone la locomotora de la fotografía. Este sistema permite el giro libre de todos los ejes de la locomotora cuando no tiene corriente y una vez en marcha produce un efecto de inercia al hacer el corte de corriente. Puede eliminarse por medio de un dispositivo que se incluye en la caja, con lo que los ejes de la locomotora ya no giran hasta que el motor arranca. Éste va dispuesto en la locomotora junto con la transmisión que se aloja en la caldera. Ataca al primer eje por una cascada de piñones lo que impide cualquier reproducción de la distribución interior de los cilindros. El tender es un mero elemento captador de corriente junto con el resto de las ruedas de la locomotora. Es curioso y la reproducción, si nos olvidamos de la distribución interior y las escalerillas  delanteras a las que les faltan escalones, no está mal del todo.

Todas estas cuestiones hicieron que me decantara por un modelo de la época III como es la Br 18616, que ya había sufrido la reconstrucción de la caldera en la realidad junto con el recrecimiento de la carbonera del tender, porque en ese momento me parece que ningún fabricante disponía de ese modelo. Ha sido Fleischmann quien posteriormente sacó alguna versión de Época III pero ya era tarde para mí.

Del modelo de Lima, la Br 18521, poco o nada puedo decir mas allá de que pertenecía a la línea de Lima Collection. Creo recordar que era una versión abaratada del Rivarossi como consecuencia de su absorción por la marca de Como. Nada que ver con un modelo de calidad.

El modelo de MTH lleva la matrícula 18447, digital con sonido y humo pulsado. Este modelo está pensado para el aficionado americano. Con eso ya está dicho todo. Otro nivel, otro estilo, otra calidad. En youtube pueden encontrarse vídeos de esta locomotora. https://youtu.be/7mnIlAswJ0Q





LA FOTO DEL DÍA 2/11/2016


Las tardes de la estación. Cualquier día de entre semana, poco movimiento, el correo y el furgón parecen dormir la siesta en espera de que alguna de las fatigadas locomotoras de vapor los recojan para el próximo correo. La UTE 300 también descansa, hasta el final de la tarde no se volverá a poner en marcha. Son los años 50, poco movimiento, retrasos, escasez de medios. Una estatua en la Plaza de la Estación, árboles, edificios bajos que quizás desaparecerán cuando venga el desarrollismo de la siguiente década. Pero ahora como dice la canción..."Habían pasado ya los Nacionales"...